EL CAMINO DE LA VIDA

EL CAMINO DE LA VIDA
EL CAMINO DE LA VIDA. - Every day you may make progress. Every step may be fruitful. Yet there will stretch out before you an ever-lengthening, ever-ascending, ever-improving path. You know you will never get to the end of the journey. But this, so far from discouraging, only adds to the joy and glory of the climb. - Sir Winston Churchill.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Almuerzo cultural: Les Luthiers - Bromato de Armonio.

Estimados amigos,

Este jueves tendremos el gusto de presentarles uno de los espectáculos que ha montado en video el célebre grupo Les Luthiers, originario de la Argentina, que ha dominado la escena del humor fino y cultivado Iberoamérica durante los últimos cuarenta años.

Mi primer contacto con Les Luthiers fue hace muchos años, como estudiante de colegio, en la casa de nuestro querido don Édgar Pacheco.  Él tenía grabaciones del grupo que pude escuchar en su casa por recomendación de él y de sus hijos.  La experiencia fue muy divertida y –coa que habla bien de este grupo artístico– el humor que encontré en sus obras sigue tan fresco hoy como cuando ni siquiera sospechaba que terminaría incorporado –gracias a don Édgar– a este bufete.

Les Luthiers está formado por músicos profesionales.  El grupo se caracteriza por el montaje de números musicales provistos de un humor fresco, elegante y sutil.  La música, en este caso, es el vehículo para expresar un mensaje que tiene fines de entretenimiento, pero también de estímulo intelectual.  

El nombre Les Luthiers es de origen francés y se refiere a los creadores de instrumentos musicales.  Se trata de una denominación absolutamente apropiada, pues Les Luthiers son, además de creadores de números musicales, los fabricantes o artesanos de aquellos instrumentos que utilizan en sus representaciones, para lo cual utilizan materiales que encontramos en la vida cotidiana, tales como un teléfono, una bicicleta, una máquina de escribir, etc. 

De Les Luthiers se ha dicho lo siguiente:

Les Luthiers merecen gozarse como auténtico lujo del espíritu y de la inteligencia sin poses doctorales ni pedanterías intelectuales.

El humor que muestran los miembros de Les Luthiers no es gratuito ni fácil.  Es más bien fino y agudo.  Como sucede con los grandes comediantes, su sentido del humor toca las fibras más profundas del ser humano, con un estilo muy propio y sin concesiones a lo pasajero.  Por ello, a diferencia de los espectáculos teatrales que recargan nuestra de por sí exigua cartelera cultural, sus obras siempre tienen actualidad.  Como ellos mismos dicen:

No encaramos temas de estricta actualidad.  Eso es relativamente fácil.  Preferimos asuntos que forman parte de una idiosincrasia común (…). 

No podemos hacer chistes sobre lo que publicaron los diarios pero sí compartimos con el público una cantidad de informaciones que nos proporciona la realidad.

Y ahora que todo es más explícito en materia de palabras y que de algún modo se está instalando la libertad de expresión podemos ampliar nuestro registro pero no para convertirnos en humoristas utilizando la palabra c... porque la gente espera algo de ingenio.

(…)  De cualquier forma su humor inteligente nos redime de los chistes idiotizantes de cada día.

Reseña histórica de Les Luthiers.

El grupo tuvo sus orígenes en la década de los 60, gracias a la actividad del coro de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (UBA).  En ese coro participaban estudiantes de diversas carreras.  La historia la cuenta el propio grupo en su sitio web oficial:

·           Los 60 -  Los comienzos: el coro de Ingeniería

Todo comenzó a principios de los años 60, en el coro de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (UBA), dirigido por el maestro Virtú Maragno. Aquel coro, como todos los de la UBA, estaba abierto a estudiantes de cualquier carrera.
Por aquella época, se desarrollaba en la Argentina una intensa actividad coral universitaria. Todos los años se realizaban festivales corales nacionales, que duraban una semana y representaban un importante acontecimiento cultural. Según era costumbre, en el cierre de esos festivales los estudiantes presentaban entremeses humorísticos.

Un día de comienzos de 1964, Gerardo Masana, un integrante del coro de Ingeniería, se presentó a un ensayo con un libreto y unas partituras bajo el brazo, una caja con pelucas y un sueño: poner en escena una opereta cómica llamada Il figlio del pirata, con música de Carlos Mangiagalli. La obra había sido estrenada en Madrid en 1883, y desde entonces, había pasado al olvido.

El libreto era un cuadernillo de papel amarillento copiado a pluma y cosido a mano, que
tenía más de 70 años, y que había traído desde Barcelona por el abuelo materno de Gerardo, un inmigrante catalán que había sido actor y director teatral.
El argumento de Il figlio del pirata era muy divertido y satirizaba varios lugares comunes de las tragedias operísticas. La intención de Masana era presentar esa obra en el cierre del Quinto Festival Nacional de Coros Universitarios, a realizarse en la ciudad de La Plata.

El proyecto representaba todo un desafío. La parte lírica era exigente y los estudiantes deberían actuar, algo a lo que no estaban muy acostumbrados. Además, la puesta en escena incluía vestuario de época, escenografía y efectos especiales, como truenos, rayos y una burbujeante pócima venenosa.
El entusiasmo con el que Masana se abocó a los preparativos, hizo que un grupito de coreutas lo siguieran sin vacilar. Finalmente, el sábado 26 de septiembre de 1964, la obra fue presentada, y tuvo una magnifica repercusión entre el público.
Aquella función fue histórica; por primera vez, actuaron juntos en un mismo escenario cuatro futuros integrantes de Les Luthiers: Marcos Mundstock, Carlos Núñez Cortés, Daniel Rabinovich y el propio Masana.
Al año siguiente, lejos de dejarse intimidar por la súbita fama adquirida en el mundillo coral universitario, el Flaco Masana decidió doblar la apuesta, y compuso la Cantata Modatón. Era una obra escrita al estilo de La Pasión según San Mateo, de Johann Sebastian Bach, pero con la letra tomada del prospecto de un laxante.

Masana propuso, además, que la interpretaran con una orquesta conformada por exóticos instrumentos construidos por ellos mismos. El Flaco había dado el ejemplo, al crear, con tubos de cartón, papel maché y las ruedas de un carrito, el bass-pipe a vara, instrumento que aún hoy, cuarenta años más tarde, sigue siendo empleado por Les Luthiers.

Núñez Cortés, que por aquel entonces era estudiante de química, se entusiasmó con la idea y construyó el tubófono parafínico cromático, un instrumento de viento hecho con tubos de ensayo. Su afinación era tan precisa que al escribir la partitura, Masana lo eligió para que llevara la melodía. Otros instrumentos desarrollados por aquel entonces, como el gom-horn y la manguelódica neumática, también son empleados hoy en día por Les Luthiers.

El debut tuvo lugar al cierre del Sexto Festival de Coros Universitarios, en la ciudad de Tucumán. La incorporación de Jorge Maronna, de sólo 17 años de edad, hizo que en aquella obra participaran cinco futuros componentes de Les Luthiers.
El resultado fue apabullante. Nadie esperaba semejante grado de creatividad y elaboración en un festival amateur.
Esta vez el éxito trascendió al ámbito universitario. Algunos periodistas dedicaron más espacio en sus comentarios a la Cantata Modatón que al resto del festival.

Dijo el cronista de la revista Confirmado:

Hace un año habían cautivado a sus colegas cuando interpretaron una increíble ópera de Mangiagalli... Sin embargo, Modatón barrió con cualquier precedente. La cantata fue ideada por Gerardo Masana, y se inspira en el prospecto explicativo de un laxante…
La composición química del remedio, sus propiedades, las indicaciones, sus efectos y la posología son tratados en forma precisa en la cantata…
Los responsables de Modatón, opus No debe ser utilizado en caso de náuseas, debieron inclinarse ante el vendaval de aplausos que siguió a la interpretación.

La Cantata Modatón significaría, para el grupo liderado por Masana, su ingreso al profesionalismo. Pero aquellos jóvenes ni siquiera lo sospechaban.

·           Los 70 - Johann Sebastian Mastropiero

En 1970, Les Luthiers ingresó al circuito porteño de cafés-concert, con “Querida Condesa: Cartas de Johann Sebastian Mastropiero a la condesa de Shortshot”.  Aquel espectáculo, presentado en el café concert La Cebolla, significó la incorporación definitiva de Mastropiero al repertorio del grupo.

El personaje había sido creado en 1962 por Marcos Mundstock, quien leía su biografía en fiestas del coro y otros eventos informales. Lo acompañaba con el piano Rodolfo Melín, otro integrante del coro, ya fallecido.
Freddy Mastropiero fue su primer nombre. “Le puse Mastropiero porque sonaba medio mafioso”, explica Mundstock. “Y Freddy porque tenía un sabor gracioso antes del apellido italiano”.

Les Luthiers introdujo el personaje en 1968, en el programa televisivo “Todos somos mala gente”.  Johann Sebastian Mastropiero es una sátira de los compositores clásicos, tomando los nombres de Johann Sebastian Bach y el apellido del personaje creado por Marcos Mundstock.

El músico, nacido un 7 de febrero (no se sabe dónde ni en qué siglo, aunque se presume que fue entre el Renacimiento y el Barroco), ha escrito música de los más diversos géneros, desde el canto gregoriano a la salsa tropical.  Su versatilidad de diletante nato lo llevó a escribir tanto para chelo legüero latín (violín de lata) y el dactilófono (máquina de escribir), como para los esdrújulos tubófono parafínico cromático, yerbomatófono y cocófono, sin contar con aquel contrachitarrone da gamba y la gaita de cámara.

Este personaje se caracteriza por una vida turbulenta cuya trama se ha ido hilando a lo largo de cada presentación realizada por Marcos Mundstock.  Gracias a ellas podemos saber que nació de madre italiana y de padre alemán, que tuvo un hermano gemelo mafioso llamado Harold Mastropiero; que, a pesar de sus múltiples relaciones amorosas, tuvo durante un tiempo una relación estable con la condesa de Shortshot (alusión al compositor Franz Liszt), y que con ella tuvo varios hijos cuyos apellidos significan lo mismo que el de su madre en distintos idiomas; igualmente, que contrató a una gitana como su empleada doméstica, y que ella le dejó de ahijado a Azuceno Mastropiero, entre muchas otras situaciones hilarantes.

A comienzos de 1966, cuando I Musicisti comenzó a preparar su primer espectáculo, y notó que las obras que tenía no alcanzaban para conformar un show entero, surgió la idea de resucitar al personaje de Mundstock.  Pero le cambiaron el nombre, y lo bautizaron Johann Sebastian Masana, apodo con el cual Gerardo Masana –autor de todas las canciones de que disponían hasta el momento- había firmado la Cantata Modatón.
Años más tarde, cuando Les Luthiers decidió incorporar al personaje a sus espectáculos, le volvieron a cambiar el nombre, debido a que Masana ya no era el único compositor del grupo. Decidieron, entonces, bautizarlo con su nombre actual: Johann Sebastian Mastropiero. Desde aquel momento, Mastropiero acompaña todos los espectáculos de “Les Luthiers”, y la sola mención de su nombre despierta una oleada de risas entre la platea.

De esos años son los espectáculos “Les Luthiers cuentan la ópera” (1967), “Blancanieves y los siete pecados capitales” (1969), “Querida condesa” (1969) y “Opus Pi” (1971)

A fines de 1969, se había sumado al grupo José Luis Barberis, un utilero del Di Tella de 23 años, que los había asistido en la segunda temporada de “Blancanieves y los 7 pecados capitales”.
“Al principio trabajé con ellos sólo como utilero”, dice Barberis. “Pero con el tiempo pasé a cumplir funciones de asistencia general.”
Barberis era casi un integrante del grupo. Aparecía vestido de smoking, igual que Los Luthiers y salía a saludar al escenario con ellos, al final de las funciones.  Ocasionalmente Mundstock lo integró en algún chiste escénico, aunque Barberis siempre optó por no intervenir demasiado.  “No me interesaba llamar la atención sobre el escenario”, dice.  Barberis se retiró de Les Luthiers en 1977, tras ocho años de labor.

·           Los 80 - Funciones inolvidables.

Durante los años 80, el conjunto realizó algunas funciones inolvidables.  La primera tuvo lugar en la sala Avery Fisher Hall del Lincoln Center de Nueva York, el 2 de noviembre de 1980, con un espectáculo traducido íntegramente al inglés.

La respuesta, tanto del público como de la crítica, fue altamente favorable. El New York Times escribió que tenían “credenciales excepcionales”, y Variety señaló que el debut había probado ser “un éxito hilarante”.

Durante los años 80, los logros continuaron. Les Luthiers siguió sumando países a sus giras, incorporando a Colombia, Paraguay, Perú, Cuba y Ecuador.

En esta década, Les Luthiers presentó cinco espectáculos: “Luthierías”, “Por humor al arte”, “Humor dulce hogar”, “Vigésimo aniversario” (la segunda recopilación del grupo) y “El reír de los cantares”. También lanzaron dos discos: “Muchas gracias de nada” (1980) y el “Volumen 7” (1983).
·           Los 90 - Nuevas perspectivas.

Les Luthiers estrenó en los 90 su segundo espectáculo de recopilación: “Grandes Hitos” (1992). Le siguieron “Unen canto con humor” (1994), “Bromato de armonio” (1996) y “Todo por que rías” (1999).

En 1995, Les Luthiers sufrió una importante pérdida con el fallecimiento de Carlos Iraldi, quien, con Núñez Cortés, había sido hasta entonces el principal constructor de instrumentos de Les Luthiers.
Luego de la grabación de Cardoso en “Gulevandia” (1991), Les Luthiers optó por no grabar más discos y lanzar, en cambio, una completa colección de videos con espectáculos grabados en vivo. El primero fue “Mastropiero que nunca”, al que progresivamente se fueron sumando ocho títulos adicionales.

La irrupción del DVD permitió nuevas posibilidades, hasta entonces insospechadas. Gracias al minucioso trabajo de un equipo de traductores supervisado por Núñez Cortés, los espectáculos fueron subtitulados en francés, portugués, inglés e italiano –además de español– sin que los chistes y las letras de las canciones pierdan sentido y rescatando, de esta manera, el arte de Les Luthiers para la gente de habla no hispana.
·           El nuevo milenio.

Tal como lo había hecho casi 15 años atrás, Les Luthiers volvió a tocar en el Teatro Colón, en esta ocasión, a beneficio del Collegium Musicum de Buenos Aires.  Fue acompañado por la Camerata Bariloche.

El show, llamado “Do Re Mi Já!”, se representó un solo día, el 21 de agosto de 2000, y fue todo un éxito.  Les Luthiers y los integrantes de la Camerata se sintieron muy a gusto. Tanto, que se comenzó a planificar la idea de hacer una serie de conciertos en conjunto.

El proyecto pronto se transformó en realidad. El 7 de diciembre del 2001 se estrenó “El grosso concertó”.  Los shows se representaron en La Plata, Mar del Plata y Punta del Este (Uruguay). Al año siguiente, se realizaron una serie de funciones en el estadio Luna Park de Buenos Aires.

En 2004, una versión ampliada y mejorada de “El grosso concertó”, bautizada “Con Les Luthiers y sinfónica”, se presentó en seis ciudades españolas, con la Orquesta Filarmonía de Madrid.

La abrumadora demanda de entradas para los shows de Les Luthiers en la Argentina hizo que en 2004, el conjunto buscara un lugar de mayores dimensiones para sus temporadas en Buenos Aires. Así, cambiaron al Teatro Coliseo, que fue su “sede” durante casi 30 años, por el Gran Rex, con capacidad para 3.300 espectadores (casi 1.500 más que el Coliseo). La reacción del público superó las expectativas: Ese año hicieron 43 funciones.

En julio de 2005, Les Luthiers estrenó Los “premios Mastropiero”, un espectáculo que, además de introducir algunos cambios en la tradicional estructura de los espectáculos del grupo, presentó un nuevo instrumento: el “alambique encantador”.

Para el 2007, como festejo de sus 40 años, Les Luthiers inauguraron la "Expo 40 años" en la Recoleta de Buenos Aires. La misma duró un mes y medio, en donde se celebraron charlas de todo tipo, muestras especiales, proyecciones y culminó con un show al aire libre multitudinario.

El día domingo 18 de noviembre de 2007, Les Luthiers, celebro sus 40º aniversario con un recital al aire libre con entrada libre y gratuita en la avenida Figueroa Alcorta y La Pampa (Capital Federal). Previamente, se había suspendido dicho recital por mal tiempo. Les Luthiers pudo reunir más de 120.000 espectadores que disfrutaron de su música inigualable.

El 22 de Agosto de 2008 estrenaron “Lutherapia” en el Teatro Astengo, de Rosario.  Se representaron funciones en Buenos Aires en el Teatro Gran Rex a partir del 5 de septiembre de 2008.  Allí presentaron por primera vez los instrumentos “Thonet” y el “Bolarmonio”.

Integrantes del grupo.

Loa actuales integrantes de Les Luthiers son actualmente cinco:

·                Carlos López Puccio (Rosario, 1946-).
Director de orquesta, maestro coral y humorista.
Los instrumentos que toca regularmente en el conjunto son el latín, la violata, los teclados y el bajo.
Más allá de su formación esencialmente musical, Carlos López Puccio tiene una intensa y poco conocida actividad como creador de obras humorísticas para Les Luthiers, debiéndose a su labor muchas obras del repertorio del conjunto en las que ha creado no sólo la música sino también su texto.
Paralelamente a Les Luthiers, siguió adelante con su actividad coral. En 1981 fundó el Estudio Coral de Buenos Aires, especializado en repertorio contemporáneo, que lo llevó a ser reconocido como uno de los más destacados directores corales de Argentina y con el cual obtuvo en 1999 el Premio Konex de Platino a la mejor agrupación musical de cámara de la década.
Tampoco abandonó la dirección orquestal, aunque su trabajo en este campo haya sido menos frecuente. Entre otras obras, dirigió versiones integrales de La Traviata, de Verdi, Orfeo y Eurídice, de Gluck y más recientemente Alceste (2002) de Gluck en el Teatro Argentino de La Plata y Armida, también de Gluck, en el Teatro Colón de Buenos Aires (2003). También en el Teatro Colón dirigió a la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires.
En junio de 2000, asumió la dirección del Coro Polifónico Nacional de Argentina, cargo en el que se desempeño durante cuatro años y con el cual preparó una gran cantidad de obras mayores del repertorio sinfónico coral, tales como las Misas de Réquiem de Verdi, Mozart, Fauré y Duruflé, la Novena Sinfonía de Beethoven y su Missa Solemnis, La Pasión según San Mateo de Bach, el Gloria de Poulenc y otras.
Entre 2002 y 2004 fue consejero artístico del Teatro Colón de Buenos Aires.

·                Daniel Rabinovich (Buenos Aires, 1943-)
Notario, percusionista, guitarrista, cantante, actor y escritor.
En los comienzos del grupo cantaba y tocaba la guitarra y el latín (parodia del violín), aunque rápidamente fue ganando protagonismo actoral.
La transformación fue gradual. No tenía ninguna veta humorística previa. De a poco comencé a realizar algunas improvisaciones graciosas, y me salieron bien.
Ha actuado en cine, televisión y teatro.  Ha escrito varios libros de cuentos y una novela.
Paralelamente a Les Luthiers, efectuó algunas incursiones actorales en cine y televisión.
En los últimos años incursionó en la escritura. Es autor de los libros Cuentos en serio (Ediciones de La Flor, 2003), con prólogo de Joan Manuel Serrat, y El silencio del final, nuevos cuentos en serio (Ediciones de La Flor, 2004).
Actualmente, está escribiendo una novela.

·                Jorge Maronna (Buenos Aires, 1948-)
Compositor, arreglista, guitarrista y humorista.
Compuso obras que fueron estrenadas por diversos instrumentistas y música para espectáculos teatrales; entre ellos, Hombre y superhombre, de George Bernard Shaw, dirigida por Norma Aleandro.
Colaboró con Daniel Samper Pizano en el guión de Leche, una telenovela paródica emitida en Colombia en 1996, y compuso las treinta canciones de la serie.
Participó en el libreto y la música de la obra teatral La fabulosa historia de los inolvidables Marrapodi, del grupo Los Macocos.
Ha publicado, en colaboración con Daniel Samper Pizano, cuatro libros humorísticos: Cantando bajo la ducha (1994), Confesiones de un espermatozoide (1997, en la Argentina se editó como El sexo puesto), El tonto emocional (1999) y Parapapá (2008), y escribió con Luis María Pescetti la novela Copyright (2001).
Durante la preparación de nuevos espectáculos de Les Luthiers participa en la creación de canciones y está a cargo de la organización y dirección de los ensayos del conjunto.

·                Carlos Núñez Cortés (Buenos Aires, 1942-).
Bioquímico, pianista, compositor y arreglista
Fue el creador de varias obras emblemáticas del conjunto, como el “Teorema de Tales” y el “Concerto grosso alla rustica”.  Este último sería interpretado por Les Luthiers junto con el Ensamble Buenos Aires (1972), la Orquesta Sinfónica del Teatro Colón (1986), la Camerata Bariloche (2000) y la Orquesta Filarmónica de Madrid (2004).
En Les Luthiers también se destacó por sus habilidades actorales. Fuertemente influenciado por Charles Chaplin, encarnó a distintos personajes que deleitaron a la audiencia del conjunto y, curiosamente, tuvieron un gran impacto sobre el público infantil.
Desde un comienzo evidenció un gran interés en la construcción de instrumentos. A su propia autoría se deben el tubófono silicónico cromático, el narguilófono y el glamocot.  En colaboración con Carlos Iraldi construyó varios de los instrumentos más espectaculares de Les Luthiers, como el órgano de campaña, la marimba de cocos, la gaita de cámara y la mandocleta.
Fuera del conjunto, se destacó como concertista de piano y arreglador. Compuso canciones para distintas obras de teatro.
Su pasión por la biología y el buceo lo llevaron a reunir una colección de caracoles marinos de todos los mares del mundo.
Los juegos de ingenio y los acertijos son otros de sus hobbies. Colaboró con distintas revistas de estas especialidades y periódicamente organiza entretenimientos para las listas de Internet de fans de Les Luthiers.
En 2007 vio la luz su última creación: Los juegos de Mastropiero, un libro donde analiza la obra de Les Luthiers bajo la óptica del ludo-lingüismo, como son los trabalenguas, retruécanos, anagramas, y muchos otros artificios de nuestro idioma.

·                Marcos Mudstock (Santa Fe, 1942-).
Actor, locutor, creativo, publicitario, humorista y futbolista aficionado.
Durante los primeros años del grupo escribió casi íntegramente los libretos de los espectáculos, y hasta el día de hoy las letras de muchas canciones y las historias de Johann Sebastian Mastropiero.
Paralelamente a Les Luthiers, trabajó como locutor de radio y comerciales de televisión y también de redactor publicitario. En 1974 hizo la voz en off de la película Quebracho, de Ricardo Wullicher.
En los años 90 incursionó en televisión. Interpretó a Dios y al Diablo en varios programas del capocómico Tato Bores y realizó una recordada serie de películas publicitarias para el diario La Nación.
Entre 2003 y 2005 participó como actor en cuatro películas
Como instrumentista ha tocado el gom-horn, una especie de trompeta hecha con una manguera y un embudo
.

Instrumentos musicales.

Como luthiers¸ el grupo manifiesta su creatividad –según dijimos– no sólo en las obras que escriben, sino en los instrumentos que interpretan.

Algunos son una parodia de instrumentos clásicos reconocidos, mientras que otros son derivaciones de instrumentos de otras latitudes geográficas o bien inventos estrafalarios para divertir al público a partir de elementos de nuestra vida cotidiana.

Carlos Iraldi (1920-1995), incorporado en cierto momento como luthier de Les Luthiers, investigó la construcción de instrumentos atípicos y encontró un notable equilibrio entre la perfección técnica del instrumento y la sensibilidad artística necesaria para este tipo de espectáculo.  A él se deben la mandocleta (una bicicleta cuya rueda trasera mueve las cuerdas de una mandolina), el ferrocalíope (ver abajo), el bajo barríltono (un contrabajo cuyo cuerpo es un barril gigante), el órgano de campaña (ver abajo) y varios otros.

De acuerdo con la clasificación usual de los instrumentos musicales, los de Les Luthiers se pueden catalogar de la siguiente manera:

·           Instrumentos de cuerda:

  • Latín o violín de lata (la caja de resonancia es una típica lata de jamón de pierna)
  • Violata o viola de lata (la caja de resonancia es una típica lata de pintura)
  • Contrachitarrone da gamba (mezcla de violonchelo y guitarra)
  • Chelo legüero (cuya caja de resonancia es el instrumento de percusión folclórico argentino por excelencia: el bombo legüero)
  • Chelato (parecido a un violonchelo, construido con un tarro de líquido limpiador)
  • Mandocleta (mezcla de una mandolina con una bicicleta)
  • Lira de asiento o lirodoro (mezcla de lira con una tapa de inodoro)
  • Guitarra dulce (la típica guitarra española construida con dos latas de dulce de ayote argentino)
  • Bajo barríltono (el instrumentista se introduce dentro de esta mezcla de contrabajo y barril.  Tiene cinco rueditas capaces de girar en 360º, permitiendo al ejecutante moverse libremente mientras toca el instrumento).
  • Nomeolbídet (mezcla entre un violín y un organistrum, hecho con un tubo de PVC (como diapasón) y un bidet.

·           Instrumentos de viento:

  • Alt-pipe a vara (es la versión en agudo del bass-pipe, el cual no tiene ruedas y los tubos de cartón han sido reemplazados por tubos de PVC).
  • Bass-pipe a vara (construido con tubos de cartón, de los usados para enrollar las telas; tiene además un par de rueditas para facilitar la ejecución de este instrumento).
  • Tubófono parafínico cromático (tubos de ensayo de los usados por los químicos, que contienen parafina hasta cierto nivel para que cada nota suene distinto).
  • Tubófono silicónico cromático (en el cual, en vez de parafina, se usa silicona).
  • Gaita de cámara (gigante rueda de tractor que se usa para alimentar con aire un glamocot, un clamaneus y una melódica – ver abajo).
  • Narguilófono (narguilé o pipa de agua, con lengüetas de armónica).
  • Alambique encantador (instrumento dividido en tres secciones, una aguda formada por 11 copas de acrílico, una formada por botellas de plástico cortadas en su parte media y sumergidas en agua, y una grave formada por "botellones" o "garrafones").
  • Glamocot (instrumento con una lengüeta, similar a un cromorno medieval, cabe mencionar su dificultad de tocar debido a que las notas están en desorden).
  • Órgano de campaña (un órgano que se lleva colgado de la espalda y cuyo aire es enviado por una botas-fuelles)
  • Glisófono pneumático (instrumento parecido a una flauta de pan, con un émbolo que sube y baja a voluntad del ejecutante para modificar la altura de las notas.  El instrumento permite glisar, es decir, pasar por todas las notas de corrido, de manera ascendente o descendente)
  • Bocineta (es la mezcla de un kazoo con un embudo para amplificar su sonido)
  • Gom-horn a pistones
  • Gom-horn da testa
  • Gom-horn natural
  • Calephone (original)
  • Calephone da cassa (se asemeja a un calefón hogareño)
  • Yerbomatófono d´amore (un típico mate, que funciona con la vibración de sus dos mitades cuando son sopladas por un agujero, genera un sonido vibrante parecido al del kazoo)
  • Corneta de asiento
  • Clamaneus (mismos principios del glamocot, notas igualmente desordenadas, sólo es una cuarta más grave y de forma distinta)
  • Manguelódica pneumática
  • Ferrocalíope (un calíope que funciona a vapor que pasa por silbatos ferroviarios).

·           Instrumentos de percusión:

  • Dactilófono o máquina de escribir que suena.
  • Cascarudo.
  • Desafinaducha.
  • Omni (objeto musical no identificado, reproduce el sonido de un corcho cuándo sale disparado de una botella).
  • Campanófono a martillo.
  • Tablas de lavar.
  • Shoephone.
  • Marimba de cocos. (tiene el principio de una marimba, en ella se usan cocos de distintos tamaños y que obviamente producen sonidos distintos, la construcción de este instrumento fue muy especial, debido a que los cocos fueron difícilmente escogidos, ya que se tuvo que usar cocos de distintas partes del mundo para poder ser del tamaño correcto.)

·           Otros:

  • Antenor (robot musical con antenas) Es un robot inalámbrico que produce música.
Bromato de Armonio.

El programa de este almuerzo consiste en el espectáculo denominado “Bromato de armonio”, que es una obra teatral humorística, de corte musical, realizada por este grupo con el auxilio del conjunto de sus instrumentos informales.

El espectáculo consta de las siguientes números o partes:

·                “Para Elizabeth” – Sonata a la carta, que es música preparada en escena.

·                “La princesa caprichosa” - Pequeña serenata para grandes instrumentos, que contiene una exhibición de parte de la colección de instrumentos estrafalarios del grupo, incluyendo la bicicleta-vibráfono de cocos

·                “La Comisión, Parte I” – “Himnovaciones”, que se refiere a una reforma del himno nacional de cierto país latinoamericano latina (¿suena familiar?), aunque en este caso la idea es satisfacer la megalomanía de un caudillo y no las inseguridades de género de una activista.  La pieza es el hilo conductor de la obra, intercalándose con las otras, que tienen diferente temática.

·                 “La vida es hermosa” – “Disuacidio”, que se basa en un servicio estatal de asistencia telefónica para personas con problemas psicológicos (en este caso un sujeto que opta por el suicidio).

·                “La hija de Escipión” – Fragmento de ópera cuyo argumento es el rapto de una doncella de nombre Juana María del Sagrado Corazón.

·                “La Comisión, Parte II” – Himnovaciones.

·                “La redención del vampiro” – “Hematopeya”, que relata las aventuras de un personae draculesco.

·                “Educación Sexual Moderna” – Cántico enclaustrado, que es una pieza de corte gregoriano, cuyo contenido consiste en una lección sobre educación sexual dictada por los monjes.

·                “La Comisión, Parte III” – Himnovaciones.

·                “Quién mató a Tom McCoffee” - Música en serie, en la que el teniente Stanley y el sargento Morrison de Homicidios tendrán que descubrir al asesino de Tom McCoffee, saxofonista que tocaba con sus amigos.

·                “La Comisión, Parte IV” – Himnovaciones.

·                “Perdónala” – Bolérolo, que es un bolero en el que un grupo de amigos reacciona ante el relato de un hombre que deja a su mujer.

Aunque el título "Bromato de armonio" sugiere alguna fórmula química o farmacéutica; se trata de un nuevo juego de palabras, del tipo que es usual en estos autores.  La referencia es a lo humorístico (“bromato” → broma y “armonio” → armonía).

La obra fue estrenada el 13 de junio de 1996 en el Teatro Astengo de Rosario, Argentina, y su última función tuvo lugar el 3 de diciembre del 2002 en el Pabellón de Deportes de León, España.

Como dijo un crítico,

“Bromato de Armonio” es una incitación a la sonrisa y a la carcajada muchas veces desde el principio hasta el final.  Tiene una vena crítica y satírica suavizada por otros gags que no le quitan, sin embargo, ni intención política ni sentido del humor universal.  Mezcla de ligereza o de rigor, de broma corrosiva y de una poética de la sonrisa, las voces magníficas y los extraños instrumentos siguen siendo las bases de la eficacia de este Bromato... que emparenta a Les Luthiers a veces con el absurdo y en ocasiones con la astracanada.

El título de las historias define una intencionada distorsión de la realidad que descubre el fondo menos apacible de las cosas.  La joya del espectáculo es, sin duda, La comisión: una risa malvada, un regalo envenenado.  Está dividida en cinco partes que van intercalándose entre las otras historias, fragmentación que no le quita interés y contundencia. La posibilidad de cambiar el himno de una nación, ante una nueva situación política, es un pretexto para mostrar cómo se puede borrar la historia y legitimar la corrupción o para ironizar sobre la venalidad de los políticos; puede ser Argentina, España o cualquier otro país. Pero sólo por La comisión este espectáculo ya merece ser visto y disfrutado.  Sobre todo en la escena en que el presidente de la nación, Garcete, declara inaugurado el nuevo himno. Y quedan refrendados el despojo, el pillaje, la abolición de la historia y la alteración de la geografía y de los mapas.

Como es característico en sus obras, en “Bromato de Armonio” se estrenaron algunos instrumentos musicales:

·                El “corneta de asiento” es utilizado en "La vida es hermosa", a cargo de C. López Puccio, J. Maronna, C. Núñez Cortés y D. Rabinovich.

·                El “campanófono a martillo” aparece en "Educación sexual moderna", a cargo de J. Maronna.

·                En el tema "La princesa caprichosa" se los puede ver "tocando" la desopilante "gaita de cámara", la cual no tiene nada que ver con una gaita tradicional.

La gran novedad de "Bromato de armonio" es que en él aparece en escena, por primera vez, el personaje misterioso de Johann Sebastian Mastropiero, creación de uno de los miembros del grupo y autor apócrifo –según se dijo– de las variadísimas e ingeniosas obras musicales de Les Luthiers.


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Les Luthiers es un plato fino de  humor presentado con ropaje musical.  Sus discos son muy buenos pero el espectáculo que representan sus números se ve muy favorecido por la filmación de sus presentaciones.

Les recomendamos mucho acompañarnos.  Van a disfrutar.

Saludos,

Carlos.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Almuerzo cultural: Franz Schubert - Quinteto para piano y cuerdas "La trucha", D. 667.


Estimados amigos, 

El almuerzo cultural de este jueves nos permitirá hacer una nueva incursión musical, esta vez en el mundo de la música de cámara, de la mano del compositor Franz Schubert (1797-1828).

La música de cámara.

Este género musical, conocido también como “música de salón”, se llama así porque se inició como música compuesta para ser ejecutada en lugares pequeños (cámaras o habitaciones); es decir, para ser tocada en contextos más íntimos, a diferencia de los grandes teatros y las salas de concierto.  Por lo reducido de su ambientación, se trata de música que se limita a uno o unos cuantos instrumentos, en lugar de una orquesta completa. 

Inicialmente, la música de cámara fue la música de los menos pudientes, que no podían sufragar los costos de mantener una orquesta a sus órdenes; era la música de los grupos familiares, que gustaban de ejecutar piezas entre ellos con el fin de educarse y entretenerse; y era, además, la música de quienes querían una atmósfera más personal o íntima para sus interpretaciones, especialmente a partir del siglo XIX, cuando los aspectos personales o individuales de la vida cultural tuvieron tanta o mayor importancia que los aspectos formales o sociales.  Ejemplos comunes de la música de cámara son los cuartetos para cuerdas, las composiciones para piano solista y las sonatas para piano y otro instrumento, como el violín, el violoncelo o la flauta.

A fin de ilustrar sobre las características y bondades de la música de cámara, hemos escogido una pieza brillante y muy hermosa.  La obra pertenece al compositor austríaco Franz Schubert, una de las figuras más grandes de la música clásica.  Se trata del quinteto para piano y cuerdas en la mayor, número de catálogo D. 667, más conocido por el apelativo La trucha.

Datos biográficos y artísticos.

Franz Schubert fue uno de los primeros y más importantes compositores del período romántico.  Nació en Viena en 1797 y murió en esa misma ciudad en 1828.  En su corta, pero fructífera vida, Schubert dejó un importante legado que marcó de muchas maneras la producción musical de los años siguientes, especialmente entre los románticos.

Las obras de Schubert abarcan un mundo muy particular.  Aunque realizó incursiones en el ámbito sinfónico (compuso ocho sinfonías, de las cuales las dos últimas son piezas indispensables del repertorio musical), su mayor aporte artístico radica en un espacio más íntimo de la producción musical, que corresponde a la música de cámara y a los lieder o canciones.

Como los escritores Percy Bysshe Shelley (1792-1822) y John Keats (1795-1821), la obra de Schubert apela directamente a la poesía desde el campo musical.  Las obras de Schubert son hermosos poemas que van de lo dulce a lo trágico, de lo apacible a lo apasionado. 

Su vida fue bohemia y melancólica.  De baja estatura y complexión frágil, poco agraciado físicamente, enamorado sin suerte, su vida transcurrió en las tabernas, entre parrandas y amarguras.  Su obra artística estuvo siempre a la sombra del gigante que fue Ludwig van Beethoven (1770-1827), a quien reverenciaba en silencio. Sin embargo de música de Schubert tiene méritos importantísimos, aún comparada con la de Beethoven. 

Mientras Beethoven tiene lazos con el período clásico precedente, los cuales se encargó de rasgar continuamente (de allí que se le tenga como un compositor de transición), Schubert es claramente un romántico, de vida trágica y hasta misteriosa, que se refugiaba en el arte para curar sus desventuras.  Por algo decía:

Los instantes benditos iluminan la vida sombría, y enseguida esos instantes benditos se convierten en un gozo duradero.

Su personalidad introvertida y melancólica es probablemente lo que explica que sus mayores méritos musicales se encuentren en los géneros mencionados, pese a que –como dijimos– algunas de sus sinfonías son de la mayor importancia artística. 

Las obras de cámara de Schubert están entre las más importantes y más queridas de ese repertorio.  Sus sonatas para piano son memorables, lo mismo que su sonata para piano y violoncelo (conocida como Sonata Arpeggione), su Fantasía del Caminante para piano, sus otras composiciones para piano (Impromptus, Momentos musicales, etc.)

Quinteto La trucha.

El quinteto La trucha fue compuesto en 1819, cuando Schubert contaba con apenas 22 años, pero no fue publicado sino hasta 1829, un año después de la muerte del compositor.  La pieza debe su nombre a las variaciones contenidas en su cuarto movimiento, que derivan de un tema escrito anteriormente por Schubert para su canción o lied denominado “La trucha” (Die Forelle).

Contrario a la usanza de la música de su época, Schubert no utilizó, en la composición de La trucha, la combinación instrumental más frecuente para un quinteto para piano, que es el piano más un cuarteto de cuerdas (dos violines, un violonchelo y un contrabajo), sino más bien un piano, un violín, un viola, un violonchelo y un contrabajo.  Antes de Schubert, sólo Johann Nepomuk Hummel (1778-1834) había intentado una composición con idéntica instrumentación.

La historia cuenta que el quinteto fue escrito durante una temporada de vacaciones del compositor en la ciudad-balneario de Steyr, en Austria (a unos 90 kilómetros al norte de Viena), un lugar de buena pesca en ese entonces.  La obra fue comisionada por Sylvester Paumgartner, un rico mecenas musical y violonchelista amateur, quien se dedicaba a la minería y residía en la ciudad.  Paumgartner admiraba al compositor y deseaba tocar una obra de éste con sus amigos músicos, también aficionados.  A efecto de contar con la obra que quería, fue aparentemente el propio Paumgartner quien propuso o pidió al compositor incluir las variaciones dichas en la obra, pues gustaba mucho de la canción del mismo nombre del músico vienés. 

Como Paumgartner era un violonchelista aficionado, algunos autores piensan que Schubert sacó un violín y agregó un contrabajo a la formación tradicional del quinteto, con el fin de relevar a su anfitrión de la tarea normal del violonchelo que consiste en fijar la línea del bajo, de modo que el intérprete pudiera participar libremente en las melodías que abundan en la obra.

Todo el quinteto está impregnado de luz y respira una verdadera alegría de vivir, probablemente inspirada por el espíritu vacacional de Schubert en ese momento.  La obra es fiel reflejo de un momento feliz en la vida del artista, por sus rasgos característicamente joviales y optimistas. 

Si bien las variaciones de movimientos son la pieza central, el quinteto entero es encantador.  Massimo Mila lo llama “un poema festivo” que refleja el deleite extático de Schubert con el campo abierto, tras haber estado reprimido toda su vida en la ciudad; “en él se consagra la memoria de un encantador verano, de días libres de preocupaciones; la música está bañada por la luz del sol y el espíritu de la juventud… la amistad y la humanidad se entretejen dentro de la misma textura de la música”. 

De hecho, el resto del quinteto (con una cantidad inusual de movimientos, cinco en vez de cuatro) es fresco y seductor, rebosante de una melodía sencilla y cálida, modulaciones suaves, con una instrumentación que le da una combinación rica, caleidoscópica, de sonoridad envolvente.

(Sara Benedicta.  Franz Schubert: Trout Quintet - Quinteto para piano en la mayor, en http://luxaeterna-musik.blogspot.com/2009/07/franz-schubert-trout-quintet-quinteto.html)

El gran poeta austríaco Rainer María von Rilke (1875-1926) decía de la obra:

Tan reconfortante, tan calmada, (…) una paz tan dulce y tan deliciosa (…), y generalmente para mí la música no es en absoluto la paz.

Estructura de la obra.

La trucha se compone de cinco movimientos.  El piano se encarga de introducir el motivo musical que unifica la obra, en forma ascendente.  A excepción del scherzo, ese tema –y ciertas figuras musicales relacionadas– aparecen en todos los  movimientos de la obra.

I.          Allegro vivace - El movimiento tiene una estructura de sonata de dos temas, precedida por una introducción.  Los temas son expuestos varias veces y se desarrollan en cinco secciones.  Hay algunas melodías rústicas que se entrelazan con elaboraciones de gran sofisticación estilística.

Una de las cosas que utiliza Schubert con gran éxito es el uso del timbre (sonido) de los distintos instrumentos.  Si es en los agudos, con vertiginosos trinos del piano o, en los bajos, con el retumbar suspendido del contrabajo.  Las características del sonido parece que siempre coinciden con el humor del momento.  Un gran ejemplo es cuando la música vuelve a su segundo tema en la recapitulación: la melodía se reproduce exactamente en el centro de la gama más rica del violonchelo, lo que da a la música un sonido más completo, hacia el final del movimiento.
(Sara Benedicta.  Op.Cit.)

II.         Andante - Este es el movimiento más sombrío de toda la obra.  Se compone de dos secciones simétricas, la segunda de las cuales es una versión transpuesta de la primera.  Cada sección contiene tres temas, de los cuales el segundo es, en ambos casos. el más llamativo e innovador, más allá de lo planteado anteriormente es sus obras por genios como Mozart y Beethoven. 

Desde el principio hasta el fin, este movimiento está lleno de melodías de carácter lírico y de un simple pero elegante acompañamiento armónico.  La viola y el violonchelo dialogan en un ambiente melancólico, triste pero amable

III.         Scherzo: Presto – Este es un movimiento de corta duración que tiene un tratamiento tradicional, con un trío central, conforme a la tradición instaurada por Franz Joseph Haydn (1732-1809) de incluir un Scherzo-Trio en sus sinfonías y obras de cámara.  El Trio es una demostración evidente del genio de Schubert.  Por su medio, la música se convierte en una secuencia de armonías flotantes que funciona muy bien en el conjunto del quinteto.

IV.        Andantino - Allegretto - Este movimiento consiste en un tema con variaciones a partir de la canción La trucha, ya mencionada.  Esas variaciones representan la lucha del pez por sobrevivir a las vicisitudes de su existencia.  Como algo típico de Schubert (en contraposición, por ejemplo, a Beethoven), las variaciones no hacen que el tema original se transforme en otro, sino que simplemente lo presentan de diversa manera y bajo distintas cargas emocionales.  Así, en cada una de las primeras tres variaciones el tema es interpretado por un instrumento o grupo de instrumentos diferente.  En la cuarta variación el tema asume una tonalidad menor y en la quinta  variación, que está a cargo del violonchelo, Schubert introduce una serie de modulaciones que llevan de la tonalidad menor a la mayor que domina en general la obra.

Para Schubert la melodía tenía una importancia primordial, por lo que sus variaciones consisten en pasar la melodía por todos los instrumentos, para examinarla desde todos los ángulos posibles.  Sin embargo, quizá para divertirse un poco a costas de su patrono, que pidió la inclusión del tema original de la canción (que fuera escrito para piano y voz solista), Schubert dejó hasta el final de la obra la maravillosa figura pianística de su canción.

V.         Allegro giusto - El movimiento final también se compone de dos secciones simétricas, lo mismo que el segundo movimiento, donde, nuevamente, el segundo tema es una transposición respecto al primero.  Benedicta hace un simpático repaso de este movimiento: 

Por encima de todo, Schubert tenía un don para tres cosas: armonía, melodía, y de orquestación. Aquí, en este movimiento que utiliza los tres con gran efecto.  En primer lugar, la armonía; no puede haber error con el genio de Schubert aquí.  A diferencia de muchos otros compositores, no era por lo general propenso a quedarse en una de las tonalidades (...) Como un niño inquieto, su armonía parece estar siempre cambiando de una manera que sólo puede ser descrito como "schubertiana".  Este movimiento es una gran muestra de eso, la armonía se ha desarrollado tan bien en la exposición que Schubert ni siquiera siente la necesidad de incluir una sección de desarrollo.

Si es la melodía lo que desea, Schubert no deja de ofrecer aquí tampoco: desde el primer tema "al trote", al segundo tema "espiritual y romántico", en el tercer tema "con mucho movimiento como cascadas", aquí tenemos algunas increíbles y bellas melodías que seguramente uno se encontrará luego tarareando alguna de ellas. 

Como última nota, no debemos dejar de señalar la capacidad de Schubert en la orquestación, la disposición de voces múltiples.  Consciente de que su grupo era un poco diferente al quinteto normal (había un violín menos, pero se agregaba el contrabajo) para piano, Schubert tomó gran ventaja de su registro extendido.  Se puede escuchar esto durante el tercer tema: mientras que la melodía corretea entre el violín y violonchelo y el piano da una contramelodía agradable también, la viola y el contrabajo ofrecen un zumbido constante de la armonía.  Schubert se las arregla para utilizar el grupo a su máximo potencial aquí  (Ibídem.)

El final es engañoso, por lo que no es raro que el público aplauda antes de la verdadera terminación de la obra.

Importancia musical.

Comparado con otras obras de música de cámara del propio Schubert, La trucha es un trabajo relajado, cuyos temas se repiten sin mayor drama.  Sin embargo, es una obra encantadora, que despierta una sensación evidente de deleite, en virtud de su innegable gracia melódica y la luminosidad que la caracteriza.

Su lenguaje armónico es original por su cromatismo (cambio y uso de las tonalidades sonoras).  Su sonoridad es muy particular debido al protagonismo del piano, que tiende a exaltar las notas más altas durante gran parte de la obra.  Con ese fin, la mano izquierda y la derecha tocan la misma línea melódica a una octava de distancia una de la otra, idea que posteriormente tendría influencia sobre otros compositores románticos.

Schubert  influyó –como dijimos–, ya fuera directa o indirectamente, en todo el movimiento musical del romanticismo.  Sus obras de cámara tuvieron incidencia en Félix Mendelssohn (1809-1847), Robert Schumann (1810-1856), Frédéric Chopin (1810-1849) y Franz Liszt (1811-1886) y Johannes Brahms (1833-1897); sus lieder en Schumann, Brahms, Gustav Mahler (1860-1911), Hugo Wolf (1860-1903) y Richard Strauss (1864-1949); y su música orquestal en Schumann, Brahms, Anton Bruckner (1824-1896) y Mahler, entre muchos otros.

Intérpretes.

La interpretación de La trucha estará a cargo del gran pianista inglés sir Clifford Curzon (1907-1982), acompañado por miembros del famoso Cuarteto Amadeus: Norbert Brainin (1923-2005), violín; Peter Schidlof (1922-1987), viola; Martin Lovett (1927-), violonchelo; acompañados por el contrabajista Rodney Slatford (1931-). 

Su ejecución data de 1977, cuando los intérpretes se encontraban en las respectivas cúspides de sus carreras.  La grabación se realizó en el Festival de Maltings, Snape, Aldenburgh, en la campiña inglesa.

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En lo que a nosotros respecta, La trucha provee abundantes razones para disfrutar.  Es, de muchas maneras, la música ideal para escuchar entre amigos, en un ambiente distendido y agradable. 

Están invitados a compartir la experiencia.

Saludos,

Carlos.